miscelaneas | Editorial

EL ROL DE LA ABOGACÍA EN UN FUTURO CERCANO

Nuestra profesión ha gozado durante siglos de un reconocimiento académico fabuloso incluso en varios círculos sociales. Siendo innegable que la abogacía es una de las profesiones con más cultura general en su programa de estudio. Lo cierto es que en la actualidad debemos aplicar otra mirada un poco más completa en la formación profesional que se presentan como fundamentales para el éxito profesional.

 Es relativamente poco quedarse hoy día en capacitaciones específicas sobre las diferentes  ramas del derecho, es necesario  reformar la mirada moral y ética de nuestra profesión, incorporar materias o conocimientos que no todas las facultades imparten. También es sumamente importante comenzar a tener una mirada social y humanitaria para llevar adelante los casos que se nos presentan.

Las facultades de Derecho deben mutar, volviendo a ser la cuna del pensamiento crítico y sensible  permanente, tanto respecto de  las situaciones críticas que se les pueden presentar a sus estudiantes a lo largo de su vida profesional en temas relacionados con la corrupción o con políticas neoliberales.  

La formación  cognitiva que dictan las facultades, bajo mi perspectiva,  ya no es suficiente  para el ejercicio profesional del Derecho, debemos repensar la carrera e impartir materias como política social, humanismo, moral y ética (entre otras)  con el fin de que se tenga una perspectiva, reitero, de sensibilidad social. …´podemos hasta pensar en una capacitación multidisciplinaria.

Nos encontramos en un proceso en el que el aporte del abogado en esta sociedad es fundamental, desde la misma consideración de las normas transicionales que nos rigen actualmente, pasando por la comprensión real de lo que sucedió en el pasado, hasta llegar a una mirada positiva de la posible incorporación de todas las personas que participaron de manera directa e indirecta en el conflicto. Por ejemplo en el marco de la justicia restaurativa como nuevas formas de repensarse los conflictos.  El ejercicio de los juristas está directamente relacionado con la consecución de la paz y, no me refiero a la sola ausencia de guerra o del conflicto de armas, sino a la paz y a la convivencia justa y armónica con el vecino, con el familiar, con el de al lado, con el que piensa distinto, con el que celebro un negocio jurídico. 

Es por ello que se hace  fundamental que el profesional logre no solamente el conocimiento teórico de la norma, sino que sea capaz de interpretarla, de formular una crítica y, en un caso concreto, buscar alternativas distintas de solución, en las que pueda evidenciar que, quizás, hay soluciones distintas o complementarias a las estrictamente jurídicas. Por otro lado, es importante que puedan adquirir las competencias necesarias para que, en un futuro cercano, puedan crear organizaciones que tengan un aporte social y mucho más globalizadoras, en tanto ya los problemas no son locales, por la gran incidencia que tiene la tecnología en las sociedades contemporáneas. 

La importancia de poder  capacitarse de manera multidisciplinaria, abriéndose a otros conocimientos  distintos al estrictamente jurídico. Por ejemplo, formarnos en  coaching, para que los litigantes  se puedan conectar emocionalmente con sus clientes, empatizar y brindar así un apoyo verdadero con posible transformación social. También el  marketing para poder hacer de la profesión una verdadera empresa, una mirada empresarial siempre desde el modelo estratégico y económico.  

Transformarnos constantemente haciendo uso de las  nuevas herramientas que se dirigen a lo jurídico de manera tecnológica, con el fin de que los futuros abogados las conozcan, las manejen y, sobre todo, estén preparados para cambiar de una tecnología a otra, teniendo en cuenta la rapidez y la facilidad con la que cambia el mundo….

                                              A trabajar que se viene el NUEVO ROL de la abogacía en el futuro.