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PUGNA POR LOS ESPACIOS: IGUALDAD DE GÉNERO EN LA AGENDA POLÍTICA

En Corrientes con la avanzada del movimiento feminista, la implementación de políticas de Estado que aspiren a la igualdad de género y la autonomía de las mujeres es una necesidad urgente para el desarrollo sostenible de la provincia. 

En la provincia de Corrientes hace apenas 10 días se realizó un Encuentro Provincial Feminista aludiendo a la inclusión de las personas que se perciben mujeres, las temáticas de las comisiones tuvieron participación activa de jóvenes. Circuló mucha información lo que puso de relieve que hay avances en el empoderamiento de las mujeres, profesionalización en las temáticas y mucha sororidad. 
Fue una movilización importante para una provincia que en líneas generales no se muestra receptiva a estos espacios, porque todavía hay muchos prejuicios y tabúes y por otra parte ver a tantas mujeres juntas y organizadas pone en un sitio incómodo a quienes pretenden para ellas un lugar pasivo en un orden preestablecido por convenciones sociales en las que no tuvo oportunidad de opinar porque viene siendo así desde tiempos inmemoriales.  
Las conclusiones de las comisiones de salud, ILE, ESI acceso a justicia, trabajo, tuvieron como puntos en común la necesidad de contar con una agenda política en la que se pueda visibilizar, proponer y planificar una acción de gobierno. 
Justamente para eso son esos encuentros, muestran las necesidades, problemáticas, ausencias del Estado, la necesidad de identificar las conductas discriminatorias, las prácticas patriarcales naturalizadas, las violencias simbólicas y explícitas.
El intercambio permite afirmar cuales son los derechos de los que debemos gozar en tanto seres humanos y las protecciones especiales que están vigente para dotarlos de eficacia.
El derecho a elegir y especialmente a elegir la identidad sexual, un plan de vida y todos aquellos aspectos derivados de la identidad de género, son los derechos más resistidos y más vulnerados junto con el derecho a vivir una vida libre de violencias. 
Género todavía provoca confusión en su tratamiento, algunos funcionarios, líderes religiosos, y otros referentes de la sociedad civil, se pronuncian sobre una “perversa” “ideología de género y que la educación sexual integral está atravesada por esa supuesta ideología, en estas líneas no pretendo agotar esos aspectos, solo decir que cuando parece un tema superado el mundo, la sociedad argentina y Corrientes resisten desde la religión y una sola versión de familia a todo aquello que atienda a incluir las diversas realidades y las particulares identidades de cada ser humano.
En Corrientes hasta no hace mucho tiempo, hablar de género era cosa de dos o tres militantes,  hoy es un idioma cotidiano en la población joven y adolescente, es un tema de debate instalado en la calle, en las reuniones, en los medios. La resistencia de algunas instituciones no podrá sostenerse a lo largo del tiempo, pues el mundo avanza en otro sentido.
El mundo avanza en una agenda para la igualdad de género -sin detenerse a discutir si es ideología- como motor del desarrollo. La Cepal advierte la imperiosa necesidad de que las temáticas de género se encuentren en las políticas de los Estados, y ha elaborado una agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que incluye 17 Objetivos y 169 metas y presenta una visión ambiciosa del desarrollo sostenible en  sus dimensiones económica, social y ambiental.
Esta nueva agenda y sus objetivos representan una gran oportunidad para lograr la igualdad de género y la autonomía de las mujeres. Para ello, incluye el objetivo 5, denominado “Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. Asimismo, la agenda incorpora transversalmente la perspectiva de género en las metas de los demás objetivos de desarrollo sostenible.
La igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Lamentablemente, en la actualidad, 1 de cada 5 mujeres y niñas entre 15 y 49 años de edad afirmaron haber experimentado violencia física o sexual, o ambas, en manos de su pareja en los 12 meses anteriores a ser preguntadas sobre este asunto. Además, 49 países no tienen leyes que protejan a las mujeres de la violencia doméstica. 
Asimismo, aunque se ha avanzado a la hora de proteger a las mujeres y niñas de prácticas nocivas como abuso, prostitución y trabajo infantil, queda mucho trabajo por hacer para acabar con esas prácticas.
Si se facilita la igualdad a las mujeres y niñas en el acceso a la educación, a la atención médica, a un trabajo decente, y una representación en los procesos de adopción de decisiones políticas y económicas, se estarán impulsando las economías sostenibles y las sociedades y la humanidad en su conjunto se beneficiarán al mismo tiempo. Esto lo dice la Cepal que es la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU.
Lo advertido no es más que la reafirmación que aquellas conclusiones que se realizan en los encuentros de mujeres tienen base debidamente investigada en los organismos internacionales desde donde se proclama que los  programas, planes y diversas acciones de gobierno tiendan a empoderar a las mujeres y dotar de igualdad de género las relaciones sociales, lo que redundará en desarrollo personal y dignidad.
En este sentido, el encuentro puso de relieve que hasta ahora los planes y programas específicamente diseñados para mujeres,  siguen una tradicional lógica de divisiones laborales por roles diferenciados entre hombres y mujeres, desarrollando para ellas, talleres donde se aprenda un oficio que se pueda hacer desde el hogar. Así se ve, por ejemplo, que  las capacitaciones laborales son tejido, costura, bordado, cotillón y otras prácticas similares. Estas situaciones nos indican que los trabajos mejores pagos no están pensados para las mujeres.
A pesar de las transformaciones actuales, las mujeres continúan siendo las principales responsables de las tareas de cuidado familiar y de las tareas domésticas, cualquiera sea su edad, su posición en el hogar, o su nivel educativo. Las brechas en el reparto de tareas domésticas y de cuidado sobrevivieron al resto de las transformaciones sociales.
Dice la socióloga Eleonora Faur que “las familias cambiaron, las mujeres ingresaron masivamente al mercado de trabajo, se ampliaron derechos en distintos ámbitos y, sin embargo, la división de responsabilidades domésticas y de cuidado entre géneros no muestra transformaciones de similar magnitud. Este escenario invita a desandar estereotipos arraigados, como la concepción de las mujeres y, en especial, de las madres, no como sujetos de derechos sino como instrumentos, o recursos de tiempos elásticos y disponibles para el bienestar de la infancia de forma incondicional.”
En este contexto, que no es exclusivo de la provincia de Corrientes,  algunas singularidades de nuestra idiosincrasia profundiza esa desigualdad, propiciada por una agenda política que no combate las prácticas culturales arraigadas, como por ejemplo el destino casi natural de la mujer en el hogar y la crianza de los hijos, propiciados por la falta de estudios secundarios, terciarios o universitarios de las mujeres en los sectores populares.
Un espacio en la agenda política e inversión en las mujeres no solo es lo más justo, sino lo más inteligente, porque genera una reactivación de la economía entre otras razones. También es la forma más rápida de responder a la deuda histórica con las mujeres y niñas atrapadas en ciclos de discriminación, pobreza e injusticia.