LOS NIÑOS Y LA IMPORTANCIA DEL DEPORTE

Hoy en día, cuando los tiempos corren demasiado rápido y la tecnología prácticamente se ha apoderado de la vida de las personas, el DEPORTE (en realidad siempre lo fue) aparece como una práctica trascendental para una vida saludable y el aprendizaje de valores por parte de los niños.

Creo sumamente importante que los papás de hoy inculquen a sus niños valores fundamentales y por supuesto que no tengo dudas en que el deporte es el mejor camino para hacerlo, pues se aprende respeto, generosidad, confianza, compañerismo, igualdad, aceptación, solidaridad, etc., no importa qué deporte sea el que practiquen, es totalmente secundario, da igual; lo importante es que en la sociedad actual, seamos capaces de trasmitir esos valores  a los más pequeños.

Ahora bien, el DEPORTE no debe convertirse en una exigencia para al niño al punto tal que no pueda disfrutarlo, el DEPORTE es un juego y debe disfrutarse, debe divertir al niño y no volverlo un producto, un proyecto de SÚPER DEPORTISTA que llegará a las grandes ligas, será famoso y millonario, muy por el contrario, debe gustarle, hacerlo libremente y los padres deben acompañar, apoyar, dar el ejemplo y no convertirse en personas intolerantes que exigen y frustran a los niños.
Insisto, el DEPORTE es saludable, recomendable y para cumplir reglas, pero no deja de ser un JUEGO y como todo JUEGO, es para DIVERTIRSE.

El DERECHO A JUGAR está protegido legalmente y debe ser garantizado por el Estado. 

En efecto, la Convención sobre los Derechos del Niño, establece en su artículo 31 lo siguiente: “1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes. 2. Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural activa, inculcarle el respeto de los derechos humanos elementales y desarrollar su respeto por los valores culturales y nacionales propios y de civilizaciones distintas a la suya”.     

Está más que claro que el DEPORTE es un DERECHO del que los niños deben disponer como alternativa para recrearse y crecer saludablemente; divertirse y aprender valores.

Obviamente que a ser ciudadano también se aprende. Entonces, al participar en competiciones y actividades deportivas, los niños están ejerciendo el derecho al juego y al esparcimiento pero a la vez también a cumplir responsabilidades. Se debe ser consciente de la importancia de respetar las normas establecidas y resolver los conflictos que surjan de manera no violenta, por ende, reitero, los padres son un espejo para sus hijos, el respeto debe transmitirse e inculcarse con el ejemplo y ello no ocurre cuando los mayores asisten a los lugares donde los niños practican DEPORTE y lanzan improperios de toda índole comportándose en forma inadaptada.

No tengo duda alguna que la FAMILIA en la vida de un deportista (al igual que en cualquier otra faceta de la vida) juega un papel crucial, se muestra como una influencia altamente positiva en el juego y en el deporte, sin embargo, hay casos (insisto en la negatividad de estos comportamientos) en los que los padres ejercen una excesiva presión para lograr que sus hijos sobresalgan, lo que en ocasiones se concreta en comportamientos abusivos y violentos hacia ellos, lo cual no solo es inaceptable, sino inapropiado desde todo punto de vista.

El DEPORTE debe vivirse en forma pacífica y no violenta, esos son valores que deben transmitirse en la FAMILIA y en los lugares a donde los niños asistan para formarse deportivamente, el DEPORTE es JUGAR, es un DERECHO que iguala al resto de los seres humanos y nos enseña a respetar y reconocer a nuestros adversarios por su habilidad y su esfuerzo.

En definitiva, al participar en juegos y competiciones a través del DEPORTE, los niños aprenderán a darse cuenta de lo que tienen en común con los demás niños y esto es muy importante para la convivencia pacífica entre seres humanos.