LA DESNUTRICIÓN INFANTIL GENERA DEBILIDAD MENTAL

“La desnutrición infantil genera debilidad mental, la única que se puede prevenir, la única que se puede revertir la única creada por el hombre”. Dr. Abel Albino, Presidente de Fundación CONIN.

La Fundación Conin es una organización que tiene como misión “Quebrar la desnutrición infantil en la Argentina, comenzando por Mendoza y luego extenderse a Latino América y al resto del Menudo”. Su visión es un país con igualdad de oportunidades, en donde todos puedan desplegar su potencial genético y optar con libertad el camino a seguir.

Los efectos de la desnutrición en la primera infancia, en la mayoría de los casos, son devastadores y duraderos. Pueden impedir el desarrollo cognitivo y el rendimiento escolar, debilitando así la futura productividad en el trabajo. Dado que el retraso en el crecimiento ocurre casi exclusivamente durante el período intrauterino y en los 2 primero años de vida, es importante que las intervenciones de prevención ocurran en la edad temprana.

La alimentación de un niño en los primeros años de vida, tiene un efecto profundo en su salud, así como en su habilidad para aprender, comunicarse, pensar analíticamente, socializarse efectivamente y adaptarse efectivamente a nuevos ambientes y personas.

Una buena nutrición es la primera línea de defensa contra numerosas enfermedades infantiles que pueden dejar huellas en los niños de por vida. Cuando la alimentación no es la adecuada, el cuerpo tiene que tomar una decisión sobre cómo invertir la cantidad limitada de sustancias alimenticias disponibles. Primero está la supervivencia, luego el crecimiento y en último lugar el aprendizaje.

Las capacidades cerebrales que pueda alcanzar un individuo dependen tanto de factores genéticos como ambientales. Sin embargo, es durante los primeros años de vida cuando las experiencias (negativas o positivas) dejan huellas profundas para el resto de la vida.

La deprivación social, afecta el desarrollo cerebral del niño, reflejándose en una disminución de su capacidad intelectual, que más tarde lo va a afectar negativamente en el proceso de aprendizaje.

La pobreza puede ir acompañada de una deprivación psico-afectiva. Son muy variados los factores que determinan el crecimiento y desarrollo de un ser humano. Entre ellos, el equilibrio emotivo y los determinantes psicológicos del entorno juegan un papel preponderante.

En condiciones de pobreza crónica, propias del subdesarrollo, la mayor parte de los individuos se ven limitados en la expresión de sus potencialidades genéticas, tanto físicas como intelectuales, también como consecuencia de factores ambientales adversos. Ellos no solo dañan al individuo que sufre estas circunstancias, sino también a la sociedad entera. Limitándola en sus posibilidades de progreso y desarrollo.

La desnutrición es el resultado final del subdesarrollo, no siendo su única causa la alimentación inadecuada sin un sin número de factores asociados tales como la violencia, desocupación, pobreza, carencias educacionales y afectivas, disfunción familiar, falta de accesibilidad a los servicios de salud, embarazo adolescente, vivienda inadecuada entre otros. Una nutrición adecuada es necesaria desde la concepción para el adecuado crecimiento y desarrollo del cerebro. Es en esta etapa cuando el cerebro se cablea ya que cada neurona cuando hay buena alimentación y buena estimulación, produce 15.000 cablecitos que se interconectan con los demás cables de las neuronas, dándole al hombre la rapidez mental, la capacidad de asociación, la memoria, la experiencia, etc.

“La principal riqueza de un país es su capital humano y si este se encuentra dañado ese país no tiene futuro”. Dr. Abel Albino, Presidente de Fundación CONIN.

Embarazo

Durante la gestación existe un gran aumento de las demandas nutricionales, no solo en calorías sino particularmente en nutrientes específicos, necesarios para el crecimiento y desarrollo del bebé. Es por eso que el correcto estado nutricional de la mujer previo al embarazo y la alimentación durante el mismo son fundamentales para que el embarazo se desarrolle con éxito. A su vez una buena alimentación ayuda a mantener las reservas para la lactancia.

El bajo peso en el embarazo aumenta el riesgo de tener partos prematuros y bajo peso del bebé. El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de desarrollar diabetes e hipertensión arterial durante el embarazo o de padecer complicaciones durante el parto.

La malnutrición crónica que sufren muchas madres desde su infancia desempeña un papel esencial en esa insuficiencia de peso.

El médico y nutricionista evaluarán mediante tableas especiales y de acuerdo a la situación particular, cuánto debe aumentar la mujer embarazada. Las embarazadas deben evitar saltear comidas. Comer frecuentemente de todos los grupos de alimentos y en pequeñas cantidades favorece una mejor digestión. No es recomendable cuando hay sobrepeso la restricción excesiva de calorías. Evitar automedicarse, el alcohol, el cigarrillo, los rayos X y el consumo excesivo de sal.

La dieta habitual, aun en los mejores casos, es incapaz de proveer cantidades de hierro tan elevadas como las requeridas en el segundo y tercer trimestre del embarazo, por lo que se deben administrar suplementos. La deficiencia de folatos es la segunda causa de anemia durante el embarazo. También es causa de malformaciones del tubo neural en el feto, por lo que debería consumirse en mayor proporción previa al embarazo.