PARTICIPACIÓN IGUALITARIA

Por Nora Maciel
Abogada e integrante de la APP Corrientes
Especial para El Litoral

Hablar de igualdad en la participación política es hablar de democracia, el paradigma de que quienes acceden lo hacen en nombre de todos y todas atraviesa una etapa de fuertes cuestionamientos. Cada día con mayor fuerza la igualdad formal va abriendo paso a la igualdad real. Dada la extensión del texto, me voy a limitar a mencionar la importancia de sancionar la ley de paridad de género en los cargos partidarios y electivos como un primer paso para avanzar hacia nuevas formas democráticas. 

“Recuerden las mujeres que dispersas las fuerzas se debilitan y que para conseguir el bien común es necesario sacudir la apatía y elevarse por encima del bienestar del momento presente”.
Alicia Moreau de Justo

Argentina se ha sumado en el año 2017 con la sanción de la ley 27.412 a los países latinoamericanos que desde el 2009 iniciaron procesos de adopción de normas electorales paritarias. La necesidad de avanzar en un proceso de igualdad quedó plasmado en el Consenso de Quito del año 2007.
Las reformas que se vienen dando contemplan también la necesidad de que los partidos políticos al interior de sus estructuras respeten la paridad de género para la renovación de autoridades partidarias.
Estos avances fueron necesarios como una forma práctica de poner en vigencia la igualdad de derechos y a la vez visibilizar que el denominado piso mínimo o cupo femenino en realidad constituye un techo en la participación de la mujer en los escenarios políticos.
Nuestro sistema federal permitió que siete provincias sean pioneras en la sanción de leyes de paridad de género para las listas de cargos electivos y partidarios, antes incluso que la normativa nacional, lo que demuestra que una vez plasmada la participación igualitaria la consecuencia natural es la ampliación de los escenarios donde las voces son escuchadas.
En los debates de tratamientos de las últimas leyes inclusivas: cupo sindical femenino; salud sexual y reproductiva; protección integral de niños, niñas y adolescentes; contracepción quirúrgica; protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres; matrimonio igualitario, la participación de las mujeres ha sido fundamental, no solo por haber sido mujeres las presentantes de los proyectos sino por el contenido de sus exposiciones.
En este contexto, la Legislatura de Corrientes se apresta a dar el debate por la sanción de una ley presentada el senador Roberto Miño, acompañada por organizaciones no gubernamentales de género, además de otros actores de diversas procedencias políticas y sociales y mujeres representantes de sectores empresariales. 
Con las leyes de cupo o cuotas, hubo varias instancias de participación, sin embargo, la verdadera intervención de las mujeres en los escenarios políticos no sucedió hasta que se fueron plasmando reformas que garantizaban al menos la alternancia, la sucesión para los cargos de vacancia, es que las cuotas o cupos naturalizaban las negociaciones típicamente   masculinas en las que se decidían quién o quiénes integrarían las listas, lo cierto es que puertas adentro se escuchaba “¿tenés una mujer para integrar lista?”, “¿a quién ponemos? Necesitamos poner una mujer”. Salvo algunas meritorias militantes que accedían a cargos, estas prácticas permitían incluir a aquellas cuyo interés era complacer a los hombres que le ofrecían los cargos, generalmente familiares o de su círculo íntimo, todo esto en adelante será una tarea participativa, democrática y plural derivada de la intervención directa de las militantes, del empoderamiento de las integrantes de los movimientos sociales y de la conciencia de que tales espacios no son concesiones graciosas del patriarcado sino verdaderas reivindicaciones de derechos. 
La ley, de aprobarse, tendrá impacto sobre el congreso provincial como primer destinatario, pero seguramente la paridad de géneros irá permeando las instituciones, permitiendo una participación equitativa en la esfera de los otros poderes Ejecutivo y Judicial, hoy con una preponderancia y exclusividad masculina en sus jefaturas.
La participación de las mujeres despierta un alentador futuro para la sanción de normas pendientes en la provincia de Corrientes, que hasta el momento y con una Legislatura con preponderancia de hombres no se ha tenido éxito, no obstante la fuerza de los sectores sociales que han venido peticionando, entre otros temas: protocolo para la atención de abortos no punibles, políticas que se traduzcan en planes y programas para combatir la violencia contra la mujer, implementación efectiva de la ley de Educación Sexual Integral, programas para la inclusión de mujeres privadas de libertad, entre otras muchas materias pendientes que afectan especialmente a las mujeres de los sectores más vulnerables de la sociedad. En artículos anteriores he comentado cómo y de qué forma influye la pobreza en el universo femenino, con mayor preponderancia de afectación en niñas y adolescentes. 
El momento de avanzar hacia la ley de paridad es ahora. Pensar que el transcurso del tiempo irá abriendo cabezas y generando los cambios hacia un camino de igualdad es ingenuo e incluso perverso porque con el argumento de que toda sociedad necesita tiempo para procesar cambios y que cada movimiento se da conforme las particularidades locales, nos anclamos en el tiempo y quedamos a contramano de la historia.
En definitiva, con el avance hacia una participación igualitaria en los escenarios políticos y de representación lo que se busca es construir nuevas institucionalidades, no podemos seguir atendiendo los problemas de las sociedades actuales con las estructuras del siglo pasado, o lo que es peor, con patrones culturales que responden al nacimiento de la colonia. 
La resistencia y demora a los cambios y debates que deben darse en la provincia, no deben dejar de atribuirse a la dirigencia política que ha tenido un bajísimo compromiso con las reformas pendientes, con pocas y notables excepciones.
Las instituciones son reflejos de las sociedades y eso también se ve en nuestras líneas jurisprudenciales en materia de perspectiva de género, por eso es esperanzador que al modificarse la composición de las instituciones de base (partidos políticos) y los cargos electivos, esto genere también nuevas interpretaciones constitucionales. Actualmente, muchas de nuestras realidades transcurren al margen de lo que prevé la Constitución Nacional e incluso la Constitución Provincial reformada por última vez en el año 2007. Necesitamos desarrollar interpretaciones jurisprudenciales que honren los pactos previstos en el artículo 75 inciso 22 de la carta magna.
La tranquilidad correntina deberíamos dejar para las obras de arte, para las siestas litoraleñas y el andar lento de su gente acompañado por el paisaje único del Paraná, para todo lo demás le debemos imprimir el ritmo de los acontecimientos respecto de los que venimos retrasados, pesados, casi apáticos.
Por último, confío en que la participación con igualdad de las mujeres por medio de la ley de paridad, permitirá achicar las brechas entre los intereses de representantes y representadas, y que aquellos sectores sociales que aún no logran ser visibles, tendrán de la mano de las mujeres una oportunidad de hacer oír su voz, pues convengamos que los colectivos históricamente desventajados han sabido transitar unidos las luchas por la igualdad y el acceso a derechos.