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PIDEN QUE EL CÓDIGO CIVIL CONSIDERE A LOS ANIMALES COMO PERSONA NO HUMANA

En la primera Jornada Nacional de Derecho Animal, abogados hicieron hincapié en la modificación de esta norma para que se los incluya.

El fallo que declaró como sujeto de derecho no humano a la chimpancé Cecilia y dispuso su traslado a Brasil en noviembre de 2016 sentó un importante precedente en la Justicia argentina.

Ayer, durante la primera Jornada Nacional de Derecho Animal que se realiza en la provincia, se destacó este caso y se pidió que esta figura se incorpore al Código Civil. 

El coordinador del evento, Oscar Mellado, hizo hincapié en este aspecto. “Nosotros humildemente creemos que en el Código Civil debe insertarse que el animal se instale como persona no humana con sus características y sus peculiaridades”, dijo el abogado experto en derecho animal y representante legal de la Asociación de Reencuentro por la Vida Animal (Asoreva). 

De hecho, para el letrado la reciente modificación del Código dejó una gran deuda: “Lamentablemente no contamos con nuevas herramientas legales para defender a los animales, todavía están en el Congreso de la Nación varios proyectos para modificar el Código Civil en este sentido”.

Su colega y también organizadora del evento, Denisse Pizzolatto, explicó que el Código actual los sigue considerando “cosas”, por lo que no pueden valerse de esta norma para fundamentar las distintas denuncias que ellos impulsan.

“Cuando hacemos las querellas invocamos la ley 14.346, la Declaración Universal de los Derechos de los Animales (avalada por la Unesco) y también la ley de Fauna Silvestre, pero no seguimos el Código Civil”, precisó la abogada, y añadió que el fallo de Cecilia también es utilizado como antecedente.

Con respecto a la ley 14.346, que establece penas para las personas que maltraten o hagan víctimas de actos de crueldad a los animales, ambos letrados remarcaron la necesidad de modificarla.

“Es una ley  muy antigua, muy pionera y sabia, pero necesita actualización. Por lo que vemos desentona con el resto del Código Penal que ubica al animal como cosa y dentro del daño y de los delitos contra la propiedad”, señaló Mellado.

En tanto, Pizzolatto aseguró que en el Congreso de la Nación también se busca reformar esa norma, “para imponer penas más altas y contemplar otros casos como zoofilia o incorporar la figura de la culpa y no solo el dolo en los casos en los que intervengan los animales”.

Si bien ambos reconocieron que en la última década la Justica le ha dado mayor lugar al derecho animal, destacaron que todavía falta mucho por recorrer.

“Ha empezado a cambiar la mentalidad, pero lamentablemente seguimos topándonos con las frases como ‘doctora, es sólo un perro’ o con la mirada de colegas que nos miran raro”, relató Pizzolatto.

Por esta razón, hizo hincapié en un mayor compromiso de la sociedad y del estado. “La sociedad cada vez más se anima a denunciar los casos, estamos en un camino de cambio”.

 

Palabra de jueza

Alejandra Mauricio, titular del Tercer Juzgado de Garantías y autora del fallo de Cecilia, remarcó que para dictar sentencia tuvo que razonar “distinto” porque la chimpancé no encuadraba en ninguna de las dos categorías que tiene el Código Civil: persona o cosa.

Por esta razón, según su visón, si la norma fundamental considerara a los animales como persona no humana facilitaría el accionar de la justicia en casos similares. 

“Si bien el nuevo Código habla del medio ambiente e intereses colectivos, no categoriza a los animales, no se refiere a sus derechos, sólo hay principios generales del límite del ejercicio de los derechos cuando hay un interés colectivo”, explicó.

Y sumó que si se modificara les haría más fácil el camino para reconocer los derechos de los animales.

De hecho, según subrayó la magistrada mendocina, “tenemos que dejar de ver el medioambiente, la naturaleza y a los seres vivos no humanos desde una mirada antropocéntrica y legislar para respetarlos como lo que son”. 

 

El perro Oro reclama su “jubilación”

Aplaudido por todos, el perro Oro se convirtió en un protagonista de la Primera Jornada Nacional de Derecho Animal. El can que ha subido dos veces el Aconcagua como perro guía “pelea” por su jubilación.

En realidad, su dueño Ignacio Lucero, quien también es guía de montaña, asegura que, como todo animal de trabajo, debería poder acceder a este beneficio una vez que se retire.

“Yo creo que tiene que tener aportes y estar inscripto para poder jubilarse. Una cosa ridícula para la Justicia de Argentina, pero que en Pakistán se hace”, explicó Lucero.

Y relató que en ese país los burros y mulas utilizados por los militares tienen distintos grados de sargento y, una vez que dejan de trabajar, se jubilan y tienen derechos.